
Alrededor de nueve millones de dólares, gastó River para contratar a Ortega, Belluschi, Lussenhoff, Tuzzio, Leyenda y Marcelo Sosa; la misma cantidad que Boca hace un año para adquirir a Insúa, Bilos, Ibarra, Krupoviesa, Battaglia y Daniel Díaz, quienes fueron clave en el bicampeonato xeneise. Macri, contaba con el dinero de la venta de Tévez al Corinthians; en cambio Aguilar tuvo que buscar financiamiento para poder traerlos, ya que ninguno de los jugadores que se fueron, eran propiedad del club (signo de que algo no está bien).
Con ellos, Passarella cuenta con un plantel completo como para pelear las dos competencias que tiene por delante este semestre: torneo local y Copa Sudamericana.
Las idas de Julio Cáceres, Johnatan Santana, Daniel Montenegro y Luciano Figueroa, sumados a la lesión de Ahumada, afectan la estructura titular del equipo; pero los hombres que han llegado están capacitados para sustituirlos, si logran repetir el desempeño que les ha llevado a ser contratados.
Utilizará un planteo táctico distinto al que el equipo de Nuñez acostumbra. Del 4-1-2-1-2, pasó al 3-4-1-2, con mas hombres en el centro del campo y marca personal en defensa. Tal variante se produjo en pleno torneo Clausura 06, a raíz de las lesiones que afectaron al platel millonario.
Lux, será el arquero; tras la desilusión que le generó su ausencia en la lista mundialista, buscará demostrar que fue una equivocación de Pekerman no llevarlo a Alemania. Tuzzio, Lussenhoff y Talamonti, serán los tres defensas. En el medio, Ferrari y Dominguez, ocuparán las bandas, incursionando contínuamente en ofensiva pero sin olvidarse de colaborar en defensa. El centro del campo lo ocuparán Lima (hasta que retorne Ahumada o se ponga a punto Sosa) y Zapata (quien deja el sector izquierdo para ayudar en el centro). Más adelantado y libre, Gallardo se encargará de la conducción, apoyado por Ortega. El jujeño, junto con Farías serán los hombres de ataque.
A Radamel Falcao, se lo podría considerar como un refuerzo más; el colombiano está en la etapa final de su recuperación de una rotura de ligamentos cruzados que sufrió a principio de año en un entrenamiento. Sus goles serán necesarios para que River pueda alzar un torneo luego de dos años de sequía (el último galardón lo obtuvo bajo la conducción de Manuel Pellegrini en el Clausura 2004).
Pese a la crisis económica que vive el club, la dirigencia apostó por traer refuerzos de jerarquía, para apaciguar el ánimo de los hinchas y retomar la senda triunfal que marca la historia de River.